El Escrache Mundial

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Seguramente no conocías está palabra que últimamente hemos visto en algunos post y tweets. Muy utilizada en Argentina y significa “Acción intimidatoria que realizan los ciudadanos contra personas del ámbito político, administrativo o militar, que consiste en dar difusión, ante los domicilios particulares de estas o en cualquier lugar público donde se las identifique, a los abusos cometidos durante su gestión”.
En los últimos días la hemos relacionado al seguimiento que se le están haciendo a los representantes del oficialismo o ex voceros que en algún momento disfrutaron de algún jugoso proyecto. En la mayoría de los casos, (todos con rabo de paja) hijos o familiares cercanos estarían siendo protagonistas de “escrache” a nivel mundial.
Y es que la diáspora venezolana ha soltado gente hasta los confines de este globo terráqueo por lo que lugares que sólo conocíamos en libros o NatGeo ahora aparecen con algún repudio en público de venezolanos a algún chavista a varios kilómetros de su país y del ideal socialista.
Ahora bien, como siempre la opinión pública se divide entre lo moral y lo justo. Por un lado la victimización de jóvenes hijos del chavismo-socialismo (las cosas por su nombre) y por otro lado los que aplauden la recriminación a los sujetos en donde los encuentren, lo que ha creado distintas opiniones y lo comparan a tener la misma actitud de los que hoy torturan haciendo comer heces a los detenidos en manifestaciones.
Siento que el pasar de los años, 18 para ser justos, nos han bombardeado una serie de acciones y antivalores que perforan a los ciudadanos y sus familias, el “vivismo” o el “dale que igual todos lo hacen” ha sido uno de los detonadores de nuestra sociedad. El gobierno profundizó el odio entre sus hermanos por el hecho de contar pertenencias, el mérito ahora tenía precio y el poder ya te lo daba un carnet, incluso por encima de leyes universales.
Hoy vivimos en una confusión de conceptos de democracia, justicia y valores. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos en el otro una mala actuación sin pensar si nosotros habemos corregido otras. La opinión pública y las redes se han convertido en caldos de cultivo de frases sin sentido y con muy poca óptica social y emocional.
Si bien es cierto que no podemos confundir justicia con venganza, también debemos recordar que la indignación por tantos años no puede ser manejada políticamente, si es que acaso alguien que haya vivido en carne y hueso una vejación del gobierno, coloca primero la política antes de las víceras.
Nadie puede culpar a los hijos de las malas decisiones de sus padres, pero si es un derecho universal al tener la mayoría de edad de hacer cumplir ahora tus deberes y derechos como un ciudadano. Solo que si la dicha es buena, mejor esperar!
Hoy señalamos a quien tuvo que irse del país a buscar una mejor vida, ofrecerle más oportunidades y seguridad a sus hijos, trabajar en algo en lo que no estudió, lavar baños, repartir pizzas mientras que los hijos del socialismo estudian en las universidades e institutos más elitescos del mundo. Nadie puede decirle a alguien que ha tenido que dejar muchas cosas en su país que no increpe o no se pronuncie hacia lo injusto y además decirle cómo comportarse.
Nunca he visto tanto revuelo por videos de personas haciéndoles ver la realidad a los hijos del socialismo como en las situaciones por las que pasan los que se quedaron en el país. Tantos niños sin poder estudiar, sin poder comer, sin tener a sus padres o madres con ellos porque son presos politicos o los asesinó la delincuencia armada por el mismo gobierno. Nadie se ha horrorizado tanto como con los hijos que separaron de sus familias en el desastre de Vargas y luego no se ocuparon de reunirlos, tampoco por los hijos de los presos políticos, o los de Leopoldo Lopez que los han hecho pasar cualquier situación por solo querer ver a su papá, por los hijos que son secuestrados para extorsionar a sus familias, por los hijos que torturan en este momento en algún lugar de detención por el solo hecho de pensar distinto.
Es cierto, nadie puede culpar a los hijos del socialismo por haber crecido en una vida feliz y complaciente con dinero robado a costa de un plan fracasado de ideales vacíos. Es cierto que no podemos culparlos de haber tenido gustos tan caros, en joyas, ropas y juguetes, criados en el socialismo puro y la descalificación del capitalismo o el imperio. Tampoco podemos culparlos de que el dinero les comprara conciencias, amistades y “estatus social”, ese que nunca se hubieran imaginado tener con el trabajo de sus padres.
La grieta se presenta en ese punto, cuando el seguimiento y acoso ha colocado a la luz pública información que muchos no sabían, ni conocían, sean de oposición o del oficialismo. Aquí el verdadero detalle, ¿cómo pueden explicarles ahora a los seguidores oficialistas que sus sueldos como empleados públicos costean tan altos gustos de los hijos? ¿Cómo le explican que en sus casas no pueden comer 3 veces al día mientras que sus niños gozan de los más caros platillos? ¿Cómo explicar que muchas familias han tenido que sacar a hijos de las escuelas para que otros hijos puedan estudiar mientras los de ellos van a institutos fuera del país pagados con otra moneda? ¿Cómo les explicas que el sistema de educación popular universitario funciona cuando ninguno de ellos estudia en alguna de las universidades creadas por el Gobierno? Son tantas las preguntas que sólo se suman a la cantidad de problemas que tienen en este momento.
Acaso no es el mismo ejemplo que colocó Diosdado en cadena nacional, utilizando el canal del Estado para dar a conocer datos de opositores, o presentar el “Manual del Combatiente” con información personal de líderes opositores para ir a acosarlos en sus hogares. No es delito que los ciudadanos conozcan los sueldos de sus empleados públicos, para eso los pagamos, solo que nadie habla de ello.
Acaso no es acoso lo que hemos vivido todo este tiempo, en delincuencia, impunidad, injusticia y aún seguimos resistiendo la represión? Ese es el verdadero acoso.
En este momento es difícil poder dosificar la ira y la indignación, cosa muy distinta al odio, que sí debemos controlar, la violencia física que jamás debe estar presente en el escrache y que además debe ser utilizada con muchísimo orden. Muchos países se legislan bajo sus leyes de protesta por lo que asesorarse antes de aventurarte a alguna residencia o increpar en algún local, es imprescindible para estas acciones de protesta. El abogado Vicente González ha realizado unos puntos muy importantes a la hora de hacer estas actividades que serían muy importantes leer, Laureano Marquez también las colocó en su cuenta de Instagram.
Lo cierto es que la democracia tomará las riendas muy pronto y mientras tengamos la justicia que merecemos (porque olvídate de esta que vivimos), cada uno tendrá el castigo por el delito cometido. Mientras, hacerles saber que cada centavo o euro gastado está salpicado por la sangre de un pueblo que lucha día a día los tu libertad, no es algo por lo cual se deba señalar… Así ellos lo quisieron!

Seguimos en nuestro derecho, la protesta.

AE

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